top of page
AJUNTAMENT 1.jpg

3. CULTURA Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA

El municipalismo es diverso. En cultura y participación hay que ampliar el foco del municipio y considerar la diversidad existente del País Valenciano. El hecho que haya tanta gente sin acceso a la cultura aconseja plantear estos temas con una perspectiva de redes que alcanzan todo el territorio valenciano.

01

Cultura de la Participación

gente.jpg

Derecho de la ciudadanía a la cultura. La cultura es un concepto complejo, un conjunto de herramientas para interpretar el mundo y también son relaciones de poder: género, clase social, origen y etnia, lengua, territorio... Quién decide cuáles son los derechos culturales?

La participación necesita mejorar. Hay que reflexionar sobre los procesos de participación. Desde las administraciones se llama: «que la gente participo». Pero cuando se toman las decisiones la ciudadanía ya no cuenta. Del mismo modo que los proyectos de edificación contienen una partida presupuestaria para seguridad y salud, habría que contar con una partida específica para participación ciudadana.

Una auténtica participación. Hay que diseñar espacios reales de participación de las instituciones. La ciudadanía tiene que ser parte activa de la implementación y la evaluación de las políticas que se hacen y combatir el clientelismo cultural. Para construir una cultura de participación, la administración local tiene que acompañar y mediar con la gente joven. El Estado tiene que intervenir en los ámbitos sociales y asegurar la defensa de los derechos aquello donde no se respetan.

02

Espacios Públicos

Autogestión de los espacios públicos. Reivindicamos el uso de espacios informales autogestionados, sin interferencia de la administración, no se trata de hacer escuelas de participación sino dejar que la gente se encuentre por el placer de encontrarse. La gente joven tiene que poder actuar sin tutelas externas, disfrutar de espacios de libertad para intervenir en las políticas sociales. Hay que atender particularmente las personas creadoras.

La ciudadanía está desorientada, no se ha fomentado una cultura de la participación. La participación tiene que ser un espacio de gozo y de placer. A través de los mecanismos de gobernanza participativa, los presupuestos participativos, los consejos de participación, etc. la administración practica en exceso unos planos participativos –en urbanismo, sobre todo– que no son vinculantes, sin financiación ni control en su ejecución. El gobierno municipal deja de promover prácticas auténticas de acción y de gestión comunitaria en temas como equipaciones y servicios públicos.

espacios publicos.jpg

03

Presupuestos participativos. El caso de Benimaclet

presupuestos.jpg

El sentido de los presupuestos participativos es animar la ciudadanía a implicarse en la política municipal y reforzar el funcionamiento de la democracia representativa.

Es paradigmático el barrio de Benimaclet. El Ayuntamiento de València promovió un proceso participativo que se materializó en un documento que fue asumido por la Asociación Vecinal del barrio y aprobado por el Pleno de la Corporación municipal. Aun así, la Concejalía de Urbanismo [de la Corporación que cesó el 2023] va a poner en marcha otro proceso que desvirtuaba los criterios anteriores.

Los terrenos del PAI de Benimaclet son la última y única oportunidad que le queda a la ciudad de hacer una transición gradual urbanizando hacia l'Horta Norte. Para hacerla posible, el planeamiento ha de incorporar una reducción significativa de la edificabilidad. También hay que soterrar el tramo de la Ronda Norte a su paso por el barrio, una actuación a incorporar en el futuro planeamiento.

04

Empoderarnos y fortalecer el tejido asociativo

Hay que apoyar los procesos colectivos en barrios que dan respuesta a las necesidades reales, en especial de los sectores desfavorecidos, como por ejemplo labradoras y labradores.

La política cultural municipal tiene que propiciar el cambio social. Hay que promover el acceso a las actividades culturales, facilitar el paso a la producción cultural no profesional, ofrecer espacios de encuentro de la ciudadanía –teatro aficionado, video participativo, creación plástica, etc.–, compartir espacios de socialización.

Necesitamos espacios de gestión comunitaria, centros cívicos promovidos desde la administración, respetuosos con la igualdad y la dignidad laboral de la gente que trabaja y gestionados democráticamente, sometidos a evaluaciones periódicas.

València cuenta con una red de asociaciones cívicas diversa y variada: asociaciones vecinales y musicales, fallas, entidades educativas, clubes juveniles, etc. La dotación de espacios y de recursos en los barrios y la constitución de juntas de participación permitirá coordinar la tarea de las entidades y fomentar actuaciones integradoras.

CABAÑAL.jpg
bottom of page