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2. VULNERABILIDAD Y POBREZA

El aumento de los niveles de desigualdad es muy patente: el 1% acumula mas del 50% de la riqueza del resto de la población mundial. Los factores determinantes de esta desigualdad son el género, el origen y la clase social, que se reflejan sobre la salud, la vivienda y el trabajo, factores claves de la vida en la ciudad. Las mujeres, la población inmigrante y la clase trabajadora son los más vulnerables. Por eso hay que profundizar en planteamientos de transformación social y de emponderamiento de la gente en los barrios. El gobierno municipal tiene que hacer frente a estos retos.

01

La Salud

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Las personas de extractos sociales más privilegiados tienen mejor salud y viven más y mejor que la población más pobre. También es más vulnerable quién vive en una chabola o en una vivienda sin condiciones, quienes no tiene acceso a la ocupación o quien trabaja en condiciones laborales indignas: los pobres se mueren más para ser pobres.

En salud, más que el código genético es importando el código postal. Hay muchas desigualdades en los barrios de València. Los barrios más ricos tienen mayor esperanza de vida, y al revés. En el sector sanitario hay barrios que necesitan intervenciones urgentes.

Añadir años en la vida y añadir vida en los años. 

Fomentar la participación en la atención sanitaria que recibe la ciudadanía, con la constitución de Consejos de Salud de Zona Básica, de acuerdo con la regulación normativa todavía pendiente de promulgar.

Digamos no a la privatización de la Sanidad. El modelo sanitario como negocio niega la posibilidad de la salud como un derecho básico de toda la población. Además, los costes de los hospitales privatizados son muy superiores a los de la sanidad pública.

Tenemos que estar alerta ante la vulnerabilidad de las personas mayores ingresadas en residencias (35.000 muertos por COVID), que viven en una situación de pobreza específica. Una mayoría de estas residencias son privadas y, en general, ofrecen una asistencia sanitaria muy deficiente. Hay que replantear el modelo, evitar la localización de las personas mayores y profesionalizar los cuidados.

02

La vivienda

Hay que garantizar el derecho a la vivienda de todas las personas que viven en la ciudad; parar los desahucios de familias vulnerables sin alternativa habitacional; crear un programa urgente para frenar la emergencia habitacional: nuevo contrato de alquiler del Ayuntamiento a los fondos buitres con subrogación de familias; dinero público para créditos blandos; control de precios de los alquileres.

Hay que identificar todas las demandas de vivienda (emergencia habitacional, nuevos hogares, emancipación, jóvenes y colectivos de víctimas de violencia de género, discapacidades, personas mayores y menores tutelados) e impulsar todas las maneras de aumentar el parque público (ahora, menos del 0,33%).

Alquiler social obligatorio de grandes poseedores; cesión obligatoria de viviendas vacías de la banca rescatada; “activos” de la SAREB o propiciar un marco de convivencia democrática y solidaria que ofrezca viviendas de particulares al Ayuntamiento con garantías. Incidir en la mejora del territorio en barrios pobres y vulnerables y garantía de suministro de luz y agua.

Ley de Vivienda que garantice el derecho a la vivienda, de acuerdo con las recomendaciones de los Relatores de Naciones Unidas. El gobierno municipal y los partidos que le apoyan se tienen que comprometer a hacer frente a la turistificación e impulsar un proyecto colectivo que incremente el presupuesto de la vivienda, aumentar los recursos y mejorar la coordinación de los distintos servicios del ayuntamiento.

Políticas mixtas de vivienda y trabajo y agencias solidarias de alojamiento, con convenios con las administraciones, que generan y gestionan recursos para la vivienda, todo conectado con programas activos de ocupación.

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03

El Trabajo

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El acceso a un trabajo digno es determinante de la salud en los barrios. Se tiene que reducir la jornada laboral en organismos y entidades municipales a 32 horas semanales.

El Ayuntamiento tiene que elevar las ratios profesional/usuario en sectores relacionados con la condición ciudadana: sanidad, educación, atención a los mayores, … hasta llegar a las medias de la Unión Europea.

 

Hace falta facilitado espacios, instalaciones y medios para fomentar el emprendimiento empresarial de carácter social: cooperativas y otros modelos colaborativos.

Necesitamos servicios basados en la economía de los cuidados (menores, personas enfermas, dependientes y ancianas).

Hacen falta puestos de trabajo «verdes» con instalaciones de energía sostenible; servicios de transporte público; mantenimiento de barrios; iniciativas culturales y de turismo alternativo.

Se tiene que renaturalizar la ciudad (más árboles, espacios verdes, sombras...) y detener la pérdida de biodiversidad en la ciudad, el litoral, el área metropolitana, la huerta, la *ZAL, la Punta, etc.

Necesitamos más espacios y equipaciones municipales en los barrios.

Se tiene que limitar el turismo: combatir la turistificació y la gentrificación.

Hay que garantizar la dignidad laboral y habitacional de la población inmigrante, en particular sus mayores, una población con una gran vulnerabilidad. Hay que cerrar el CIE de Zapadores.

Hace falta suelo público para mejorar los centros educativos públicos y sus accesos, y ampliar la red de escuelas infantiles municipales.

La ciudad necesita centros de día para la gente mayor en todos los barrios y con plazas suficientes.

Exigimos una Renta Básica universal e indiscriminada.

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